(3º Medio 2017) La República Socialista: 1932

La República Socialista de los 12 días: Grove, Matte, Puga y Dávila  

Los revolucionarios que encabezaron la caída de Montero proclamaron la “República Socialista de Chile”, y crearon una Junta formada por Dávila, Matte y el general Arturo Puga, mientras que Grove asumió el Ministerio de Defensa. En sus primeros pasos, la Junta declaró el fracaso de la economía liberal en Chile, por lo que el Estado debería asumir un fuerte papel directivo en materias económicas; además, procedieron a disolver el Congreso, declararon un feriado bancario de tres días, seguido de estrictos controles en el retiro de dinero. También, suspendieron los desalojos de las propiedades de baja rentabilidad y ordenaron que la Caja de Crédito Popular (creada en 1920 con el fin de servir de banco de ahorro y préstamo para las personas de escasos recursos) devolviera la ropa y las herramientas a la gente que habían empeñado sus pertenencias en ese lugar. La Junta duró sólo doce días a cusa de las grandes ambiciones de Dávila, personaje que el día 16 de junio tomó La Moneda con el respaldo del Ejército y desterró a Matte y a Grove a la Isla de Pascua.

Luego de unos días, declaró el estado de sitio en el país y censuró de manera estricta a la prensa. El 6 de julio de 1932, y mientras se rumoreaba que Dávila estaría preparando el camino para una vuelta de Ibáñez, el ex presidente llegó a Santiago para dialogar con Dávila y algunos jefes militares. Una vez que Ibáñez comprobó que el Ejército en su gran mayoría no estaba dispuesto a apoyarlo, se regresó a Buenos Aires y Dávila se proclamó presidente provisional de La República Socialista el día 8 de julio.

El nuevo presidente trató de llevar adelante sus planes de reorganización de la economía chilena con un marcado sentido estatista. En su visión el país debía estar formado por una serie de grandes corporaciones públicas que controlaran y manejaran la agricultura, la industria, la minería, el comercio exterior y el transporte, y estando todo coordinado por un Consejo Económico Nacional, lo cual en la práctica era solo una ilusión. Uno, o el principal problema de Carlos Dávila era su falta de apoyo político, salvo el que tenía en el Ejército, el que tampoco lo apoyaba en su totalidad. Los “Cien días de Dávila” y de la “República Socialista” llegaron a su fin de manera abrupta el 13 de septiembre, debiendo ceder el presidente a la intervención ya habitual en la época de sectores militares. Carlos Dávila dejó la presidencia provisional que ostentaba en manos del general ibañista Bartolomé Blanche, el cual llamó a elecciones parlamentarias y presidencial, programadas para el 30 de octubre.

En esta época los militares se estaban volviendo muy impopulares, lo que motivó que muchas personas sintieran la necesidad de volver a establecer un gobierno civil. Debido a esto, en Antofagasta un grupo de líderes civiles convencieron al comandante militar local para que se pronunciara a favor de un gobierno civil, a lo cual el general Blanche respondió enviando un destructor a bloquear el puerto de Antofagasta. Lamentablemente para Blanche el movimiento estaba cobrando fuerza en otras ciudades, especialmente en Concepción, lo que se transformó en una presión suficiente para que el general se viera obligado a dejar el poder en manos del Presidente de la Corte Suprema Abraham Oyanedel.

Durante este turbulento tiempo se organizaron las candidaturas presidenciales, teniendo cada grupo de partidos su candidato. Los radicales, demócratas y algunas facciones del liberalismo levantaron la candidatura de Arturo Alessandri Palma; los conservadores levantaron a Héctor Rodríguez de la Sotta; los liberales democráticos y diversos núcleos de independientes proclamaron como candidato a Enrique Zañartu Prieto; la NAP y los socialistas en general levantaron la candidatura de Marmaduke Grove; finalmente, los comunistas llevaron como candidato a Elías Laffertte. El día 30 de octubre de 1932 votaron 342.990 electores, que dividieron sus preferencias en la siguiente forma: Arturo Alessandri Palma 187.914 votos. Héctor Rodríguez de la Sotta 47.207 votos. Enrique Zañartu 42.885 votos. Marmaduke Grove 60.856 votos. Elías Lafertte 4.128 votos. De esta manera Alessandri obtuvo el 54% de los votos, la primera mayoría en una elección con cinco candidatos, seguido de un sorpresivo 18% de Grove.

Lo importante de esta elección es el hecho de que Alessandri ganó la elección con un discurso conservador, llamando al orden público y a la lucha contra la anarquía, lo que refleja su habilidad política para adecuarse a la realidad del momento y mostrándose distinto a lo que fue allá por el año 1920, cuando con un discurso fuertemente reformista y apoyándose en la clase media y en su “querida chusma” llamaba a combatir a la “canalla dorada” y a establecer en Chile una legislación social más avanzada. Otro aspecto significativo de esta elección es el segundo lugar obtenido por Grove, lo que motivará a que los grupos socialistas dispersos que lo apoyaban piensen de manera seria la posibilidad de constituirse como partido político, ya que se han dado cuenta de que unidos y organizados pueden obtener en el futuro grandes logros.

(Material preparado a partir de la Historia de Chile, 1891-1073, Vol. 5, De la República Socialista al Frente Popular (Editorial Zig-Zag), de Gonzalo Vial y la Historia de Chile 1808-1994 (Editorial Cambridge), de Simon Collier).

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